22 de Julio del 2014
Julio Jaramillo, El Ruiseñor de América
Julio Jaramillo, El Ruiseñor de América

Personajes Ecuatorianos

maria vera

Argentina, Buenos Aires

A pesar de tener una infancia complicada, ya que perdió su padre a los 6 años y padeció de bronconeumonía, difteria, disentería y hasta un principio de parálisis infantil, este guayaquileño nacido el 1 de octubre de 1935 es considerado el mejor cantante ecuatoriano de todos los tiempos porque supo seducir con sus canciones que hablan de amores y desencuentros no solo a los ecuatorianos sino a los latinoamericanos que lo tomaron en adopción y lo convirtieron en el Ruiseñor de América y que hasta la actualidad lo recuerdan.

Desde chico se sentía atraído a la música y por medio de su vecino Ignacio Toapanta empezó a aprender a tocar guitarra. Aunque su hermano mayor Pepe se oponía a que se adentre a ese mundo y constantemente trataba de alejarlo, Julio no abandonaba su obsesión artística y cuando cumplió quince años ganó un concurso radial cuyo premio era una presentación en un centro nocturno; ese fue el inicio de su carrera. 

Posteriormente a la edad de dieciocho años tuvo su primera presentación en Radio Cóndor donde conoció a Rosalino Quintero, quien posteriormente se convertiría en su entrañable amigo, su arreglista, guitarrista, requinto. Con él grabó su primer éxito, un vals peruano titulado Fatalidad (música de Laureano Martínez Smart y letra de Juan Sixto Prieto) que ya había grabado Olimpo Cárdenas, a quien siempre quiso igualar y logró superar. Quintero utilizó el requinto y le dieron un ritmo entre vals peruano y pasillo ecuatoriano. Desde el primer día que salió al mercado fue un éxito.

No hubo género que Julio no dominara. La versatilidad de su voz lo llevó a interpretar exitosamente temas en ritmos tan variados como bolero, tropical, tango, vals, cumbias, pasillo, joropo e incluso rock and roll. Su consagración internacional llegó con el pasillo Nuestro juramento en 1957, inédita del puertorriqueño Benito de Jesús. Con esa canción Jaramillo se embarcó en varias giras por América Latina. Los primeros países en los que el intérprete consagró su fama fueron Colombia, Perú, México, Argentina, Uruguay y Chile.

Tras su regreso al país, en 1975, fue recibido con mucho cariño por la ciudadanía y, fatídicamente, este regresó también significó la despedida de ese pueblo que tanto lo quiso, ya que luego de unos años ingresó a una clínica de la ciudad por cálculos renales y cinco días después, el 9 de febrero de 1978, falleció debido a una complicación que le provocó un paro cardíaco. Sus restos fueron velados durante tres días en diferentes lugares como radio Cristal, el Palacio Municipal y el coliseo Voltaire Paladines Polo, y a su velorio asistieron cerca de doscientas mil personas. No hay un sepelio más recordado y concurrido en el Ecuador. Ese fue el final del artista pero el inicio de la leyenda. Desde entonces se incrustó en el corazón del pueblo y se convirtió en el patrimonio de la música ecuatoriana y símbolo de la identidad nacional.



Foto: http://www.andes.info.ec/

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